
EL FUTURO PARA
Un grupo de científicos españoles asegura que la activación de una proteína por las células cancerosas -bautizada como IRAK-M- es lo que permite que el cáncer se desarrolle al lograr que el sistema inmune no las ataque. También han descubierto el proceso de activación. La investigación que ha permitido el descubrimiento se desarrolló en el Hospital
Durante dos días el madrileño Hospital de
Puede que no sea el único mecanismo que inhibe el sistema inmunitario pero la investigación de la que hablamos ha demostrado que la activación de una proteína -bautizada con anterioridad a su descubrimiento como IRAK-M - supone la desactivación del sistema inmune que, de repente, pasa a mostrarse "tolerante" con la célula tumoral a la que un instante antes estaba combatiendo. No se trata nada más que del inicio de un largo camino en el que su investigación básica deberá convertirse algún día en aplicación terapéutica, un camino que no conoce plazos y que ni siquiera garantiza el éxito -sobre todo si no se cuenta con fondos suficientes- pero que muestra una vez más la imperiosa necesidad de abordar el cáncer desde el fracaso del sistema inmunitario. Y la curación desde su adecuado funcionamiento.
No hace muchos meses otro joven investigador español -Antonio Brú- sorprendía a la comunidad internacional con el descubrimiento de que el mecanismo de crecimiento tumoral es idéntico en todos los tipos de cáncer y señalando a los neutrófilos -uno de los cinco tipos de glóbulos blancos o leucocitos encargados de la defensa de nuestro organismo- como la respuesta biológica más adecuada al tumor (vea el nº 65 de Discovery DSALUD). Sólo que en lugar del reconocimiento y apoyo que merecía su trabajo lo que Bru se encontró fue con que no le renovaron el contrato que tenía con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, lugar donde no sólo nunca le ayudaron en sus investigaciones sobre el cáncer sino que encima el centro intentó rentabilizar su descubrimiento como éxito propio. Hoy el despacho que ocupaba está vacío y se ha marchado con sus ideas a otra parte.
Pues bien, ahora otro joven investigador cubano-español (35 años), Eduardo López-Collazo, merced a su investigación sobre
UN FÍSICO ESPAÑOL NACIDO EN CUBA
Como Brú, López-Collazo no es médico y, claro está, tampoco oncólogo. Y como él, comenzó en los terrenos de
Sería esa visión global lo que le permitió entrar en un grupo científico en Cuba apadrinado por Salvador Moncada uno de sus investigadores con más prestigio internacional. Lo que paralelamente le permitiría optar a una beca en España y así realizar el doctorado en Biología Molecular en
-Curiosamente, sus resultados sobre la incidencia de
-Yo no soy un estudioso del cáncer, yo procedo del campo de las enfermedades infecciosas, de la respuesta a las bacterias y la tolerancia del sistema inmune. Fue así como encontré un importante trabajo publicado en la revista "Cel"l en la que se hablaba de una proteína relativamente desconocida,
-¿Y cómo "pasó" de las bacterias a los tumores?
-Un día, en un seminario, se estaban discutiendo los resultados de un investigador polaco cuando en un momento determinado el ponente se refirió al extraño comportamiento de la respuesta inmune ante las células tumorales. Por un instante desconecté de su exposición y empecé a pensar en los datos que habíamos reunido. Habíamos visto que
Verá, según veamos las cosas, desde un punto de vista u otro, ciertas enfermedades pueden ser iguales o diferentes. Las enfermedades de origen bacteriano, vírico o tumoral son diferentes si las estudiamos atendiendo al agente que las provoca: una bacteria, un virus o una célula tumoral. Sin embargo, si las estudiamos desde la óptica del sistema inmune son parecidas porque para éste no dejan de constituir ante todo un ataque al organismo. Y más para el sistema inmune innato, el menos específico. Es decir, son peligros que hay que eliminar. Pensé entonces que si el sistema inmune lo toleraba en alguno de los casos lo más seguro sería que el mecanismo de freno fuera parecido, si no igual, en el resto. Esa fue
Así que hicimos un primer experimento entre finales de agosto y primeros de septiembre del 2003. Pusimos en el laboratorio células de mi propio sistema inmune frente a células de diferentes tumores y comprobamos que en un primer instante las primeras atacaban a las segundas pero en el momento en que
-Pero la activación de
-Es un efecto. Una vez comprobamos que la activación de
Lo curioso es que el ácido hialurónico tiene una dilatada historia en Oncología ya que hay estudios clínicos muy serios que correlacionan la presencia de altos niveles del mismo con una mala prognosis lo cual parece lógico según nuestros resultados. Si hay mayor cantidad de ácido hialurónico hay mayor cantidad de IRAK-M y, por tanto, más posibilidades de que el sistema inmune se frene. El ácido hialurónico no sólo se segrega sino que está también anclado en la membrana.
El siguiente paso fue buscar cómo las células del sistema inmune innato, los macrófagos, reconocen el ácido hialurónico. A nivel molecular el entendimiento se produce a través de receptores en las moléculas que encajan unos en otros como llaves en cerradura. Los receptores del ácido hialurónico estaban ya descritos con la denominación de CD44 y TRL4. De hecho, en un primer momento no sabíamos que el TRL4 estaba descrito y pusimos anti-CD44 y un anti-TRL4 como control pensando que el TRL4 no funcionaría y, sorprendentemente, nos dio positivo por lo que tuvimos que buscar otro negativo, el TRL2, para que nuestro experimento fuera válido. A esas alturas todo resultó ya más fácil. Si bloqueamos esos receptores la célula del sistema inmune es incapaz de reconocer el ácido hialurónico y, por tanto, será incapaz de generar IRAK-M y ya no se desactivará. Esa fue una línea de trabajo. La otra línea de investigación fue un poco más difícil y fue silenciar el gen. Yo quería hacerlo porque esa sería la prueba definitiva y nadie podría discutir que era
-¿En cuántas líneas celulares tumorales comprobaron el mecanismo de
-Comprobamos que
No fue así y me gustaría que quedara bien claro. Al estar en un hospital como
-¿Qué tipo de pruebas han realizado con las técnica del silenciamiento genético y de los anticuerpos para los receptores?
-En ambos casos desactivamos
-La investigación básica ha conseguido demostrar por tanto que una vez desactivada
-Primero deberíamos confirmar si existen otros mecanismos que contribuyan a frenar el sistema inmune aunque yo creo que la vía de
Ahora bien, si nos referimos directamente al trabajo con
Otra estrategia de futuro podría ser utilizar anticuerpos antirreceptores. De hecho, en las pruebas realizadas hemos utilizado anticuerpos antireceptores CD44 logrando que no se expresara
-¿Esos anticuerpos se aplican directamente sobre el tumor o se introducen en el organismo como una vacuna?
-En este capítulo de teorías posibles nosotros sabemos que las células del sistema inmune innato se infiltran dentro del tumor y están vivas. El experimento pasaría por infiltrar en el tumor sólido los anticuerpos aunque desde luego no sabemos si el hecho de que bloqueáramos los receptores nos va a permitir volver a activar el sistema inmune o si eso ocurrirá después de un tiempo muy largo. Hemos comprobado que cuando al sistema inmune le bloqueamos desde el principio estos receptores no se vuelve tolerable frente al cáncer pero lo que no sabemos es si en el caso de que el tumor ya estuviera creciendo, cuando ya nuestro sistema inmune está tolerante, bloquear los receptores le permitiría a las células del sistema inmune volver a recuperar
-Estamos hablando de una desactivación puntual de
-Si, claro. Aunque se pudiera, la solución no sería nunca desactivar
-Su trabajo viene a confirmar la línea de pensamiento científico que sostiene que la respuesta terapéutica contra el cáncer está en cuidar y reforzar el sistema inmune más que en atacarlo.
-Es mi hipótesis. Me parece más interesante estudiar la respuesta inmune basándonos en la interacción entre el sistema inmune y la célula tumoral. Creo que es preferible saber por qué el sistema inmune no hace lo que tiene que hacer que saber por qué una célula tumoral se convierte en cancerígena. Por otra parte, el hecho de que el sistema inmune pueda volver a activarse contra el tumor, de que pueda luchar utilizando las herramientas de nuestro propio cuerpo es una solución mejor. No hay que olvidar que las terapias utilizadas en este momento tienen enormes efectos secundarios.
Eduardo López-Collazo ha abierto una nueva puerta a
Antonio F. Muro
Si la envidia fuera tiña…
Durante la entrevista con Eduardo López Collazo no sólo constatamos la satisfacción por el trabajo bien hecho. También apareció el lado más ruin de la investigación:
-¿Preocupado por el revuelo suscitado?
-El fin de semana anterior a la presentación en rueda de prensa de los resultados de la investigación estaba deseando que ésta llegara para poder volverme a concentrar en el trabajo pero ahora estoy mucho más preocupado y mucho más agobiado. Antes nadie me conocía -quizás alguien en el mundo científico- pero ahora me conoce demasiada gente. Ahora hay como mucha esperanza, entre comillas, pero al mismo tiempo parece haber un extraño conflicto de intereses que no imaginé que podría crearse alrededor de un trabajo como éste. Hay muchos problemas con la comunidad científica española… Bueno, en fin, me arrepiento de que haya saltado a los medios esta comunicación. Por una parte me siento feliz porque durante tres telediarios, durante un tiempo, una noticia que no era una noticia rosa, un escándalo político o una tragedia ocupó las mentes de los españoles. Fue lo único interesante. Por lo demás ha sido terrible ya que a pesar de que constantemente recomendé a los científicos españoles, a los colegas, que no escucharan lo que decían los medios sino que leyeran lo que publiqué en Journal of Inmunology parece que no ha sido así. Y eso ha generado un cierto conflicto en la comunidad científica española.
-¿En qué lo siente? ¿Lo ha sentido también el equipo?
-El equipo lo siente en un cierto rechazo a que se hayan publicado los resultados, a que haya saltado a los medios una investigación de este estilo. Hemos percibido cierto rechazo incluso dentro la propia comunidad científica. Creo que está dividida en dos. Unos piensan que debemos ser como monjes, haciendo nuestro trabajo científico sin que nadie se entere, permaneciendo al margen de los medios, fuera del "boom" mediático que vivimos en todas las esferas. Y otros, como yo, piensan que toda la sociedad debe conocer en qué se está invirtiendo el dinero, cómo se hacen ciertas cosas, qué hacemos los jóvenes que no nos drogamos. Creo que esas cosas tienen que saberse. ¿Que en algunos medios se exageró? Ciertamente, se exageró. Pero que yo traté de que no se exagerara, también.
Al final, los familiares de los pacientes son los que mejor han entendido
-La comunidad científica ¿Los oncólogos... o los investigadores de base?
-Los científicos en general.
-Pero, ¿qué ha molestado más? ¿Que el descubrimiento haya sido de un grupo de jóvenes, que lo hayáis dado a conocer en el momento actual o, simplemente, que no hayáis callado vuestros descubrimientos para someterlos a otros intereses que suelen acudir enseguida para monopolizarlos?
-Yo creo que un poco de todo. Necesito alejarme de todo esto para verlo desde
-Pero, ¿de sus propios colegas de
-Las personas que conocen nuestro trabajo han estado y están con nosotros. Afortunadamente estoy contando con el apoyo de la dirección del centro. Sin embargo, las personas que no conocen bien el trabajo son las que han rechazado este salto al gran público.
-Es decir, que los ciudadanos que te reconocen te miran bien pero tus colegas te miran mal.
-Exacto. El resumen perfecto es ese. Y creo que se debe más bien al recelo, a que hemos violado la regla de oro de no ir a los medios, de no darles información, de no dar a conocer lo que se está haciendo.
-¿Y, por cierto, cómo se les ocurrió realizar una presentación tan "mediática"?
-En cierta ocasión una entidad pública me rechazó un proyecto y en la explicación del por qué, al final de la misma, que era un elogio constante, me decían de una manera muy sincera que no me lo aprobaban porque era muy joven y tenía que seguir demostrando mi capacidad. Pasé entonces a buscar financiación privada. Entonces salieron otras convocatorias y quienes ya sabían de esto me comentaron que no había nada que hacer si un proyecto no va "avalado" por algún nombre conocido. Así que decidí que lo que hiciera en el futuro debía darlo a conocer. Por lo que cuando terminamos este trabajo pasé un resumen del artículo al gabinete de comunicación de
-Y ahora teme que el mal ambiente creado por ello pueda perjudicarle en el futuro.
-Antes pensaba que ser conocido era positivo. Ahora creo que el hecho de que mi nombre se conozca no me a va a favorecer sino todo lo contrario. Se me va a mirar con lupa. Esa es la sensación que tengo. Tenga en cuenta además de que hablamos de una línea de investigación muy delicada porque en España hay grandes centros dedicados a este campo de
A. M.